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Volumen 1.1

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El Reino de la Magia Editar

Soy un Familiar Editar

–¿Quién eres tú?– preguntó la chica mientras miraba con detenimiento a Saito, con el cielo de color azul claro detrás de ella.

Parecía tener la misma edad que él. Debajo de una capa negra vestía una blusa blanca y una falda de color negra. La muchacha se arrodilló y miró sorprendida a la cara de Saito.

Su cara... Es preciosa.

Sus ojos rojizos bailaban dulcemente en su piel blanca y lisa, su pelo era de un color fresa.

Tiene rasgos de extranjera. No, ella "debe" ser una extranjera. Una muy linda extranjera con una cara como de muñeca. ¿Será mitad japonesa?

Hmmm… Pero eso que lleva debe de ser el uniforme de alguna escuela, ¿no? Aunque no sé cual.

Durante todo este tiempo, Saito estuvo acostado en la hierba, mirando hacia el cielo. Aunque no esta seguro en como había llegado allí. Levantó la cabeza y observó a su alrededor. Se percató de que mucha gente lo estaban mirando con curiosidad. Todas ellos llevaban capas negras. Más allá, tras el infinito campo verde, consiguió divisar un castillo enorme, hecho de piedra, muy parecido a los de las fotografías que salen en los reportajes de viajes en Europa.

Esto es como si fuese una fantasía. Mi cabeza… Me esta matando.

Saito sacudió su cabeza, y le respondió:

-¿Qué quien soy…? Soy Hiraga Saito.

-¿De dónde eres, plebeyo?

¿Plebeyo? ¿A qué que ella se refiere con eso?

Todas personas a su alrededor tenían una especie de palo en sus manos y llevaban el mismo uniforme que el de esa chica.

¿Será una escuela americana o algo así?

-Louise, ¿qué intentas hacer, invocando a un plebeyo con ‘Summon servant’?- preguntó alguien, y todos, excepto la muchacha, comenzaron a reír.

-Yo… ¡Yo sólo he cometido un pequeño error!- ella lo dijo con una voz suave y refinada, que cruzo el aire como si fuese una campana.

-¿A qué error te refieres? Nada fuera de lo común a pasado.

-¡Por supuesto! ¡No es en vano que eres Louise la Zero! - gritó alguien, y todos volvieron a reír a carcajadas.

Parece que se refieren a la chica de antes, se llamaba… Louise. De todas maneras, esto no es ninguna escuela americana. Uno nunca podría ver ese tipo de edificios en ningún lado. ¿Será algún tipo de película? ¿Estarán filmando?

Todas estas dudas asaltaron de repente a la cabeza de Saito.

No, esto es demasiado grande para una película. ¿Desde cuándo existe este tipo de paisaje en Japón?

“Puede que sea un parque nuevo. ¿Pero entonces qué hacía yo durmiendo en un sitio así?”

-¡Señor Colbert! – gritó la chica llamada Louise.

El gentío se apartó, revelando a un hombre de mediana edad. Saito pensó que era algo gracioso, por que el hombre se veía ridículo. Llevaba una vara enorme e iba cubierto con un traje negro.

¿Que estará haciendo? Va vestido como un mago. ¿Estará loco? Ya está, lo tengo, esto tiene que ser una reunión de disfraces. Aunque no parece tener ese tipo de ambiente.

De repente, a Saito se le pasó por la cabeza una idea escalofriante. ¿Qué hago si esto resulta ser una secta religiosa? Es posible. Quizás, ellos me durmieron de alguna manera y me trajeron acá mientras daba un paseo por la ciudad. Ese espejo pudo haber sido una trampa. Si no, no tengo otra explicación.”

Saito pensó que lo más recomendable era quedarse callado hasta entender qué era lo que estaba pasando. La chica, a la que llamaron Louise, estaba en pánico, rogando rehacer algo mientras agitaba los brazos frenéticamente.

Me da pena la pobre, estar en esta extraña secta religiosa, siendo tan guapa.

-¿Qué es lo que quiere, Señorita Vallière?

-¡Por favor! ¡Déjeme intentar la invocación una vez más!

¿Invocación? ¿Qué es eso? Creo que ya estuvieron hablando sobre eso antes.

El señor Colbert, el que usaba el traje negro, meneó la cabeza de un lado a otro. -No puedo permitir eso, señorita Vallière.

-Pero, ¿Porqué no?

-Está estrictamente prohibido. Cuando te haces estudiante de segundo año, tienes que invocar a tu familiar, que es lo que acabas de hacer.

¿Un familiar? ¿Qué es eso?

-Tu especialidad elemental es decidida por el familiar que invocas. Eso te permite avanzar a los cursos especializados de dicho elemento. No se puede cambiar de familiar una vez que es convocado, ya que el convocar un familiar en la Invocación de Familiares de Primavera es un rito sagrado. No importa que te guste o no, no tienes mas elección que aceptarlo.

-¡Pero… nunca había oído hablar de alguien que tuviera un plebeyo como familiar! Cuando Louise dijo eso, todo el mundo empezó a reírse. Louise los miro mal, pero las risas no pararon.

¿Invocación de Familiares de Primavera? ¿Qué es eso? No entiendo nada. ¿De qué están hablando? ¿Cómo he llegado hasta acá? Tiene que ser una de esas Nuevas Religiones.

Lo mas seguro para mi es, en cuanto se me presente la oportunidad, largarme de aquí. Pero en serio, ¿adónde estoy? ¿Me llevaron a un país extranjero?

¡Un secuestro! ¡Me han secuestrado! Estoy en un gran aprieto, pensó Saito.

-Esto es una tradición, señorita Vallière. Y no puedo permitir excepciones; él – el mago disfrazado, de mediana edad señaló hacia Saito, - puede que sea un plebeyo, pero mientras haya sido convocado por ti, va a tener que ser tu familiar. Nunca antes en la historia a sido convocado un humano como familiar, pero la regla de la Invocación de Familiares de Primavera tiene preferencia sobre todas las otras reglas. En otras palabras, no hay vuelta atrás: el tiene que ser tu nuevo familiar.

-Esto debe ser una broma…- Louise dejo caer sus hombros en su decepción.

-Bien, entonces, que continúe la ceremonia.

-¿Con ÉL?

-Sí, con él. Date prisa. La próxima clase está a punto de comenzar. ¿O cuánto piensas que vas a durar en esta invocación? Después de ir error tras error, finalmente conseguiste invocarlo. Date prisa y haz tu contrato.

Todos hicieron señales de aprobación y empezaron a burlarse. Louise miró fijamente a Saito, como si estuviera preocupada.

¿Qué pasa? ¿Qué me va a hacer?

-Oye- le dijo a Saito.

-¿Sí?

-Deberías estar agradecido. Normalmente irías toda tu vida sin que un noble te haga esto.

¿Noble? ¿Qué noble? Menuda estupidez. ¿De cuales nobles estas hablando? Si no son más que un puñado de bichos raros disfrazados dentro de una nueva religión.

Louise cerró los ojos con cara de resignación. Ella agitó el palito de madera que tenía en su mano.

-¡Mi nombre es Louise Françoise le Blanc de la Vallière! ¡Que el pentágono de los cinco poderes elementales bendiga a este ser humilde y lo haga mi familiar!

Ella empezó a repetir una y otra vez las mismas palabras, como si fuera un hechizo mágico. Tocó la frente de Saito con el palito. Sus labios se iban acercando poco a poco.

¿¡Pero... Pero qué haces!?

-Solo quédate quieto- le dijo Louise, con un poco de irritación en su voz. Su rostro se iba acercando más y más.

-Oye, espera… Yo… Bueno, todavía no... estoy listo para esto…

Saito se aterrorizó, y giró la cabeza.

-¡Oh, te dije que te quedaras quieto!

Louise agarro ásperamente con su mano izquierda la cabeza de Saito.

¿Eh?

Volumen 1.8

Mmm...

Los labios de Louise se tocaron con los de Saito.

¿¡Qué está pasando!? ¿¡Qué tipo de contrato es este!?

El tacto de los suaves labios de la muchacha confundía aun más a Saito.

¡Mi primer beso! ¡Mi primer beso robado en un sitio raro por una chica rara con un propósito que todavía no entiendo!

Saito se quedó congelado, paralizado en el sitio. Louise retiró sus labios.

-Ya esta hecho.

Su cara está roja. ¿Es qué ahora se avergüenza de lo que hizo? Pensó Saito. ¡Soy yo el qué debería estar avergonzado, no tú!, ¡Fuiste tú la que me besaste de repente!

Pero Louise lo ignoró por completo.

¿Aún por encima de qué me besas no me haces caso? Si eso no es grosero, entonces no se que lo es. ¿De veras, quiénes son? Tengo miedo. Quiero irme a casa ahora mismo y meterme en Internet. Él había conseguido hace poco una cuenta en un buscador de parejas, así que quería ver si tenía algún e-mail.

-Fallaste en “Summon servant” varias veces, pero lograste hacer el “Contract Servant” en el primer intento - dijo Colbert, lleno de alegría.

-Lo hizo solo por que su familiar es un simple plebeyo.

-Si hubiera sido una poderosa bestia mágica, no hubiera logrado hacer el contrato.

Varios estudiantes empezaron a reírse.

Louise los miro mal. -¡No se burlen de mi!- les dijo-. ¡Hasta yo hago las cosas bien de vez en cuando!

-De verdad “de vez en cuando,” Louise la Zero- se burló una chica que tenía el cabello rizado y pecas en la cara.

-¡Señor Colbert! ¡Montmorency la Inundación acaba de insultarme!- protestó Louise.

-¿A quién estás llamando ‘Inundación’? ¡Yo soy Montmorency la Fragancia!

-Oí que mojabas la cama como una inundación, ¿no? ¡‘La Inundación’ te queda mejor, entonces!

-Yo no esperaba mejores modales de Louise la Zero.

-¡Cuidado! Los nobles tienen que demostrarse un respeto apropiado- interrumpió el hombre de mediana edad, y se interpuso entre ellas para detenerlas.

¿De qué están hablando? ¿Que contrato? ¿A quien están llamando plebeyo?- se preguntaba Saito.

De repente, el cuerpo de Saito empezó a calentarse.

-¡Aaah!- gritó Saito, el se paró- ¡Me estoy quemando!

-Tranquilízate, ya casi termina, se te están grabando las Runas del Familiar- le dijo Louise, molesta.

-¡Paralo! ¿Qué me estás haciendo?

No hay nada que pueda hacer, pero no me puedo quedar sin hacer nada tranquilamente. ¡Esta increíblemente caliente!

-A propósito…

-¿Qué?

-¿Por que te permites, tu, un plebeyo, usar ese tipo de lenguaje en frente de nobles?

La sensación de calor duró sólo unos instantes. Su cuerpo volvió a enfriarse rápidamente.

Eso fue rápido… El que disfrazado de mago, de mediana edad, llamado Colbert, se acerco a Saito que estaba arrodillado, y comprobó el dorso de su mano izquierda. Ahí, acababan de aparecer unas letras muy extrañas.

¿Son esas las runas? Parecen como una serpiente que se mueve en algun patron raro. Saito las miró fijamente y pensó, si esto no es un truco, entonces ¿qué es?

-Hmmm…

-¡Estas son unas Runas muy inusuales!- exclamó el mago de las pintas raras.

En este punto, Saito ya no sabía que pensar.

-¿¡Quiénes son ustedes!?- gritó Saito, pero nadie reaccionó.

-Bien, volvamos a las clases.

Dicho esto, el mago se giró, y después se levantó gentilmente en el aire. Saito se quedo mirando con la boca abierta.

¿E-Está volando? ¿Está flotando en el aire? ¡No puede ser!

Y los demás, que parecían estudiantes, también empezaron a flotar.

¡No puede ser! ¿Los demás también? Una persona puede volar gracias a algún truco, ¿¡pero, todos!? Saito empezó a buscar algún cable o hasta una grúa, pero el área alrededor de el no era mas que un gran llano lleno de hierba. No había nada que sugiriere algún tipo de truco.

Todos estaban flotando silenciosamente hacia las paredes del castillo de piedra que se veía a la distancia.

-¡Louise, es mejor que tu “camines” devuelta!

-Ella no debería intentar volar, no puede siquiera usar la levitación.

-¡Un plebeyo es el familiar perfecto para ti!- se burlaron los estudiantes, mientras se iban volaban. Los únicos que quedaban allí eran Saito, y la chica llamada Louise.

Tan pronto quedaron ellos dos solos, Louise tomo aire profundamente, se dio la vuelta hacia Saito y le gritó:

-¿¡Quién eres tú!?

Esto hizo que Saito se enfadara.

¡Eso debería preguntarlo yo!, ¿no crees?, pensó.

-¿Quién eres “tú”? ¿Qué “es” este lugar? ¿”Quiénes” son esas personas? ¿Por qué podían volar? ¿Y “tu” qué le hiciste a mi cuerpo?

-No sé de que campo vienes, pero esta bien, te lo explicaré.

-¿Campo? ¡Este es el campo! ¡Tokyo no se parece en nada a esto!

-¿Tokyo? ¿Que es eso? ¿En que país esta?

-En Japón.

-Nunca lo había escuchado antes.

-¡Oh, por favor! ¡Pero por que están volando! ¡Tú también los viste! ¡Volaron! ¡Todos ellos lo hicieron!

Pero Louise no le hizo caso, como si dijera ¿Qué tiene eso de raro?

-Por supuesto que volaron. ¿Que hiciéramos si los magos no pudieran volar?

Saito agarro los hombros a Louise y grito, -¿Magos? ¿¡En donde rayos estoy!?-

-¡Esto es Tristain! ¡Y esta es la prestigiosa academia de magia de Tristain!

-¿Academia de magia?

-Yo soy una estudiante de segundo año, Louise de la Vallière. Y soy tu ama desde ahora en adelante. ¡Recuerda eso!

De repente toda la intriga de Saito desapareció. Tenía un mal presentimiento de todo esto.

-Eh… Señorita Louise…

-Dime.

-¿En serio me invocaste?

-Eso es lo que he estado intentando decirte todo este tiempo, no puedo creer que seas tan cabeza-dura. Por que es que mi familiar es tan aburrido... Yo quería algo genial como un dragón, un grifo, o una salamandra. Por lo menos un águila o un búho.

-¿Un dragón? ¿Un grifo? ¿De veras?

-¡Si! Esos serian verdaderamente buenos como familiares.

-¿De verdad existen?

-Pues claro. ¿Por qué?

-Tienes que estar tomándome el pelo- dijo Saito, riéndose. Aunque Louise no pareciera como si estuviera bromeando.

-Bueno, probablemente nunca antes los habías visto- dijo Louise con seriedad, y con un poco de pena en su voz.

Los magos que se habían ido volando y las palabras de fantasía de repente encajaron. Saito sintió una sensación fría que recorría su columna y exploto en un sudor frío.

-Tal vez... Esas personas, de verdad volaron, ¿no? ¿Es que ustedes de verdad son magos y magas?

-¡Claro que lo somos! ¡Ahora suelta mis hombros! ¡Tu ni siquiera me deberías estar hablando!

Un sueño… Esto tiene que ser un sueño…

Lentamente, su fuerza lo abandonó, y Saito cayó a sus rodillas.

-Louise- le dijo con una voz débil.

-No me llames directamente por mi nombre.

-Golpéame.

-¿Qué dijiste?

-Por favor golpéame tan fuerte como puedas en la cabeza.

-¿Por qué?

-Quiero despertar de este sueño. Quiero despertar y conectarme al internet. La cena de esta noche es un delicioso filete hamburg, mi madre me lo dijo esta mañana.

-¿Conectarte al internet?

-No es nada. Después de todo, tú formas parte de mi sueño, así que no tienes que preocuparte. Ahora lo único que quiero es escapar de este sueño.

-No entiendo lo que estás diciendo, pero quieres que te golpee, ¿no?- Louise apretó sus puños.

-Sí, por favor.

Sus puños comenzaron a temblar. La expresión de Louise era indescriptible, pero parecía que pasaban muchos pensamientos por su cabeza.

-¿No estas preocupado en nada sobre ser invocado?

-¿Como debería yo de saber?

-¿Cómo pude yo, la tercera hija de la familia Vallière… una noble orgullosa de su antiguo linaje, terminar teniendo con alguien como tu como mi familiar?

-¿Como debería yo de saber?- Le repitió Saito.

-...¿Y quien exactamente decidió que hay que cerrar el contrato con un beso?

-¿Como debería yo de saber? Mira, ¿puedes hacerlo ya para salir de esto? Yo odio las pesadillas.

-¿Pesadillas? ¡Esa es mi linea!

Y entonces Louise le dio un puñetazo con todas sus fuerzas en la cabeza.

-¡Ese fue mi primer beso!

Quizás ella le puso demasiada fuerza… El mío también, pensó Saito, mientras perdía el conocimiento.
* * *

Hiraga Saito. Diecisiete años de edad y en su segundo año de bachillerato. Capacidad atlética: normal. Notas: normales. Tiempo sin novia: diecisiete años. En promedio: sin ningunos puntos positivos o negativos.

Evaluación del profesor: “Ah, Hiraga-kun. Él nunca se rinde, y tiene un gran sentido de curiosidad, pero es un poco torpe.”

Evaluación de los padres: “Debes estudiar más; estas un poco en el lado torpe.”

Aún siendo torpe, rara vez le molestaban los accidentes, y acepta más o menos todo, al menos mas que las otras personas. Hace un tiempo, cuando vio volar a esas personas, el había hecho un alboroto, pero tomando en cuenta que cualquier otra persona hubiera estado tan en shock que se hubieran desplomado a sus rodillas, el le debía mucho a su forma de ser.

Poniendolo simple, el no piensa mucho sobre las cosas antes de actuar. También, tiene un espíritu muy competitivo, en ese sentido, puede ser que el sea muy parecido a Louise en su forma de ser.

De todas formas, hace apenas treinta minutos, Saito estaba Tokyo,Japón; en el planeta Tierra.

El estaba en su camino de vuelta a casa después de haber llevado su computadora portátil a arreglar. El estaba muy feliz, en verdad, ya que podía conectarse al internet otra vez. Recientemente, el se había registrado en un buscador de parejas y al fin tenía un chance de encontrar a una novia.

Aunque lo que en verdad quería era darle un poco de animo a la vida monótona que el llevaba. Sin embargo, en vez de descubrirlo en el Internet, lo encontró en medio de la calle. El apenas estaba pasando a la estación de tren en su camino a casa cuando de repente vio a un objeto similar a un espejo brillante en frente de el.

Saito se paró, y pasó un buen rato observándolo (recuerden que su curiosidad es mas o menos el doble que la de una persona normal).

Era un gran elipse, debía de tener dos metros de alto por un metro de ancho, sin un grosor apreciable. En ese instante el se percató de que el espejo estaba flotando un poquito por encima de la tierra. Esto le pico a su curiosidad aun mas.

¿Qué tipo de fenómeno natural es este? se preguntaba, mientras inspeccionaba el espejo brillante. Esto es mas que raro. Nunca he visto o he oído hablar de un fenómeno como este.

Considero pasarle por un lado, pero su curiosidad se apodero de el. Quería ver si podía caminar a través de el.

No, tal vez no deba, se dijo a sí mismo. Pero es solo por algunos pasos… el se convenció. De verdad que tenia una personalidad irreparable.

Primero, hizo un experimento, lanzó una piedra contra el espejo, y ésta se perdió en su interior.

Oho, pensó.

Cuando reviso el otro lado, la piedra no estaba en ningún lado. Después saco las llaves de su casa de su bolsillo y toco al espejo con la punta de las llaves.

No pasó nada.

Retiro la llave, la examinó, pero no había nada diferente en ella. Así que Saito razono que no corría ningún peligro inmediato si pasaba por ahí, lo que lo tentó aun más a entrar. En el final, aún sabiendo que no debía hacerlo, comenzó a caminar. Era casi como abrir un manga, justo después que uno acaba de decidir en estudiar solamente.

Inmediatamente lo lamentó, pues un intenso choque asalto a sus sentidos. De repente se acordó de su niñez, cuando su madre le había comprado una extraña máquina que, supuestamente, hacia a la persona mas inteligente al correr una corriente eléctrica por su cuerpo. Se sentía muy parecido a eso. Saito se desmayo.

Cuando abrió los ojos…

Se encontraba en un mundo extraño que parecía como si hubiese venido directo de un libro de fantasía.
* * *
-¿Es eso verdad?- preguntó Louise, mirando a Saito con una expresión de incredulidad. En su mano, tenía el pan para la cena de esa noche.

Estaban en la habitación de Louise, que debía tener unos algunos doce tatamis. Si tratabas la ventana como si fuera el sur, la cama estuviera en el oeste, la puerta en el norte y un gran armario en el éste. Todos los muebles parecían como si fueran antigüedades valiosas.

Louise había traído aquí a Saito después que había recuperado la conciencia.

Saito, intentando ignorar el dolor que sentía en su cabeza después del golpe anterior, le respondió. -¿Y que pasa si no lo es?

Saito nunca se había sentido molesto ante su curiosidad, hasta hoy.

Nunca debí haberme metido en esa cosa… Esto no es Japón. Ni si quiera es la Tierra.

Si existía una nación en la que habían magos que pudieran volar por el cielo, aunque sólo fueran unos pocos, el definitivamente no los había visto en su clase de geografía de primaria. Y aun si existiese, que es lo que pasa con esas grandes lunas flotando en el cielo? Esas lunas podrían fácilmente ser el doble de grandes que la Tierra. El tamaño no era el problema; era posible que en algunos países hubieran noches como esta. Lo que estaba raro era que habían dos de ellas. ¿Es que las lunas se pudieron multiplicar en dos sin que Saito se diera cuenta?

No. No pueden. En otras palabras, esto definitivamente no es La Tierra.

Todo estaba oscuro… La noche ya había caído.

Seguro que mi familia está muy preocupada por mí, concluyo con tristeza.

Desde la ventana, él podía ver el extenso césped verde en el que estuvo tumbado. Al fondo de todo, iluminado por la luz de las lunas, podía ver una alta sierra. Y a su derecha se distinguía un gran área de bosque denso. Saito suspiró.

Un bosque como este simplemente no debería existir. Es totalmente diferente a lo que verías en Japón.

El castillo y sus alrededores, que habían pasado en su camino, parecían como algo sacado de las edades medias. Era un sitio que le hubiera quitado el aliento por su asombro si hubiese venido de vacaciones.

Había un arco en la entrada, y una escalera robusta, ambas hechas de piedra… Esta era la Academia de Magia de Tristain, por lo que le explicó Louise. Todos los estudiantes vivían en habitaciones situadas en los jardines de la academia.

¿Academia Mágica? ¿Dormitorios increíbles? ¡Genial! ¡Es igual que una película! ¡Pero no es La Tierra!...

-No puedo creerlo.

-Mira, yo tampoco.

-Hablando de otro mundo… ¿Que quieres decir?

-Allí no hay magos, y sólo hay una luna.

-¿Es que hay algún mundo así?

-¡Es lo que te estoy diciendo, de allí es que yo vengo!- le gritó Saito.

-¡No me grites, plebeyo!

-¿¡A quién le estás llamando plebeyo!?

-¿Tú no eres un mago, verdad? Entonces eres un plebeyo.

-¿Y que importa si soy un mago o no?

-¡Mira! ¿Es que de verdad no sabes nada sobre este mundo?

-¡Como te he estado diciendo todo este tiempo! ¡No soy de este mundo!

En ese instante, Louise puso los codos sobre la mesa, con una cara llena de preocupación.

Encima de la mesa había una lámpara bastante antigua. Su luz intermitente llenaba la habitación con un resplandor pálido. Parecía como si no utilizase la electricidad.

¡Dios, no es tan complicado instalar la electricidad! ¿no? Me siento como si estuviera en la cabaña de ese viejo extranjero que fuimos a visitar hace unos años con mi familia. Espera, “instalar”… O puede ser... Que sea…

-¡Ya lo tengo!

-¿Qué tienes?- preguntó Louise, alzando su mirada.

-Este es uno de esos programas de cámaras ocultas. Y esto es solo una broma que ustedes me están haciendo, ¿no?

-¿Que es una ‘Cámara oculta’?

-Pararon de grabar después que alguien se hizo daño, pero ustedes no tenían material para seguir, así que volvieron a este tipo de cosas, ¿eh? Entonces, ¿Hacia dónde está la cámara?

-¿De qué estás hablando?

Saito saltó encima de Louise.

-¡Kya--! ¡¿Qué estas haciendo?!

Tumbando una de las silla, el cayó sobre ella.

-¿Dónde está el micrófono? ¿Esta aquí?

Agarrándola fuertemente, empezó a desabotonarle la blusa. Sin embargo, una fuerte patada a los genitales lo paro... Esto lo dejo en el suelo, lleno de dolor.

-¡Gaaaaaaah!

-¿Có-Cómo te atreves…? ¿A una noble como yo…?- Louise se paro, con su cuerpo temblando furiosamente.

A través de su intensa agonía, Saito pensó, Esto definitivamente no es un sueño...

-Por favor…

-¿!Qué!?

-Envíame de vuelta a casa…

-Eso es imposible.

-¿Pero, por qué…?

-Por que estas atado por el contrato como mi familiar. Da igual de donde seas, si del campo o de un mundo completamente diferente, como tu dijiste. Una vez que se establece un contrato, no hay vuelta atrás.

-Debes estar bromeando…

-¡Mira, a mi tampoco me gusta! ¿¡Por qué tengo que tener a un familiar como tu!?

-Bien, entonces, envíame de vuelta.

-¿De verdad vienes de otro mundo?- preguntó Louise, aparentemente, aun seguía perpleja.

-Sí- cabeceó Saito.

-Demuestralo.

Todavía haciendo una mueca del dolor, Saito se levantó y abrió su bolso.

-¿Qué es eso?

-Una computadora portátil.- Le respondió Saito

La superficie del ordenador que acababa de ser arreglada brillaba frente a la luz de la lámpara.

-Sinceramente nunca había visto nada igual. ¿Qué tipo de artilugio mágico es este?

-No es magia. Es ciencia.

Saito pulsó el botón de encendido, y el ordenador empezó a funcionar.

-¡Ehhh! ¿¡Qué es esto!?- gritó sorprendida Louise al encenderse la pantalla del ordenador.

-Es la pantalla del ordenador.

-¡Que bonito! ¿Y qué elemento mágico utiliza? ¿Viento? ¿Agua?

-Ciencia.

Louise miró a Saito fijamente con una expresión en blanco. Claramente todavía no lo entendía.

-¿Y qué tipo de elemento es esa ‘ciencia’? ¿Es muy diferente a los otros cuatro poderes elementales?

-¡Ay, es suficiente! ¡Ya te dije, no es magia!- dijo Saito, agitando sus manos violentamente.

Louise se sentó encima en la orilla de su cama y dejo que sus pies ondularan. Entonces, encogiendo sus hombros, dijo, con una mirada sin pasión:

-Mmm. De verdad, todavía no lo entiendo...

-¿Por qué? ¿Es que hay algo parecido en este mundo?

Louise puso mala cara.

-No, pero…

-¡Entonces créeme! ¡No hay nada que entender!

Sujetando su largo pelo, Louise asintió con la cabeza.

-¡Está bien! ¡Te creeré!

-¿De verdad?

Cruzando sus brazos y moviendo la cabeza hacía un lado, Louise le gruño, molesta. -Solo por que hubieras seguido con eso si no yo no hubiera dicho eso.

-Bien, eso no importa, mientras lo entiendas. Ahora, llévame a casa.

-Ya te dije, que eso es imposible.

-¿Por qué?

La cara de Louise estaba dando de señales de incomodidad mientras le contestaba a Saito.

-Es por que no existe ningún conjuro que pueda conectar este mundo con el tuyo.

-¿Entonces cómo hiciste para invocarme desde mi mundo?

-¡Yo quisiera saber eso también!

Saito y Louise se miraron el uno al otro.

-Escucha, te estoy siendo totalmente sincera cuando te digo que no existe conjuro con ese efecto. No hay nadie que haya siquiera escuchado del otro mundo.

-Pero obviamente hay uno, ¡si yo estoy aquí!

-El conjuro ”Summon servant” se utiliza para llamar a seres vivos dentro de Halkeginia. Normalmente, sólo se invocan a animales o bestias mágicas. Esta la primera vez que veo que se invoca a una persona.

-Por que hablas como si tu no estuvieras involucrada. Vuelve a usar ese hechizo otra vez.

-¿Por que?

-Es posible que me devuelva a mi mundo.

Louise se veía bastante perpleja, e inclino su cabeza.

-Eso no funcionará. “Summon servant” es estrictamente de una vía. No existe ningún conjuro que sirva para devolver al familiar a su lugar de origen.

-¿Y que más da? Sólo inténtalo.

-Es Imposible. Ni siquiera puedo conjurarlo ahora.

-¿Qué? ¿Por qué?

-…usar “Summon servant” es…

-¿Sí?

-...Completamente inefectivo a menos que tu familiar se haya muerto.

-¿¡Que dijiste!?

El cuerpo de Saito se congeló al instante.

-¿Quieres morir?

-Err… Creo que paso- Saito dejo caer su cabeza. Su mirada se dirigió hacia las runas que tenía grabadas en la mano izquierda

-¡Quieres saber lo que eso es?

-Sí.

-Esa marca que prueba que tú eres mi familiar.

Louise se puso de pie y cruzó sus brazos. De cerca era realmente linda. Piernas delgadas y bien proporcionadas, tobillos finos. No es muy alta, alrededor de unos 155 centímetros. Sus ojos son similares a los de un gatito curioso y sus cejas trazaban una linea muy sutil sobre ellos.

Si Saito la hubiera conocido por el buscador de parejas, el hubiera estado saltando de la alegría. Pero ese no era el caso, ni siquiera estaba en La Tierra. No importaba que tanto quisiera regresar, no podía. Al pensar eso, Saito se hundió, y sus hombros cayeron.

-Sí, está bien... Por ahora, parece ser que de verdad soy tu familiar.

-¿Dilo otra vez?

-¿Es qué tienes algún problema con eso?

-Ya veo que todavía no estas acostumbrado a un lenguaje formal. Deberías decir ‘¿Es que hay algo que usted deseé, ama?’- le corrigió Louise, levantando un dedo como si lo estuviera semoneando. El gesto era adorable, pero el tono era bastante estricto.

-Bueno, Emm, ¿qué hace un familiar exactamente?- le preguntó Saito. Por supuesto, él ya había visto familiares como cuervos o búhos en animes sobre magos. Pero ellos lo único que hacían era sentarse en el hombro de su amo y no hacían nada muy importante.

-Primero de todo, el familiar puede incrementar el nivel auditivo y la visión de su amo.

-¿Cómo?

-Quiero decir que lo que ve el familiar, lo puede ver también su amo.

-Ah.

-Pero no parece funcionar contigo… No puedo ver nada.

-Sí, bueno, no es como si eso importara- le dijo Saito como si no se tratase de el.

-Y también, un familiar tiene que conseguir los objetos que su amo deseé. Como por ejemplo, reactivos.

-¿Reactivos?

-Son catalizadores que se usan cuando usas ciertos conjuros. Algo como, sulfuro, o musgo…

-Ajá...

-Pero tu nunca me conseguirías cosas como esas, ¿o si? Considerando que tu ni siquiera sabes que tipos de reactivos hay.

-Nop

Louise frunció el ceño, irritada, pero continuó hablando: -Y esto es lo más importante de todo… ¡un familiar existe para proteger a su amo! La tarea de protegerlos contra cualquier enemigo es la tarea más importante. Pero creo que esto será un pequeño problema para ti...

-Ya que soy un humano…

-...Una poderosa bestia mágica casi siempre derrota a su enemigo pero no creo que puedas siquiera derrotar a un cuervo.

-Por eso, sólo te mandaré a hacer cosas que sé que puedes hacer, como por ejemplo, lavar, limpiar, y otras tareas misceláneas.

-Eso es ofensivo. Ya veras, ¡Estoy seguro de que encontraré la manera de volver a casa!

-Claro, claro, no lo dudo. Es más, cuando lo hagas, estaré feliz. Ya que cuando regreses a tu mundo, yo podré invocar a otro familiar.

-Oye tú…

-Bien, toda esta charla ha hecho que me de sueño- dijo Louise con un gran bostezo.

-¿Dónde duermo?

Louise señaló al suelo.

-Yo no soy un perro o un gato, ¿sabes?

-Pero no hay ningún otro sitio. Y sólo hay una cama. Louise le lanzó una manta.

Entonces, ella subió su mano al botón superior de su blusa. Uno a uno, los botones se fueron desabrochando. De pronto Louise se encontraba en solo su ropa interior.

Tan pronto estaba solamente en su ropa interior, Saito se sonrojo. -¿Pe-pe-pero qué estas haciendo!?

Louise le respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo. -Voy a dormir, así que me estoy cambiando-

-¿Por qué no te cambias en algún sitio donde no pueda verte?

-¿Por qué?

-¡Por qué si! ¡Es una situación muy incómoda! ¡En serio!

-No es incómoda en lo absoluto.

-¿Eso es porque eres maga? ¿No te sientes rara haciendo eso en plena vista de un chico?

-¿Un chico? ¿Quién? No pienso nada sobre ser vista por mi familiar.

Que rayos. Es exactamente como alguien trataría a un perro o a un gato.

Saito cogió la manta, la lanzo sobre su cabeza y se viro a la otra dirección.

El intento hechar hacia atrás todos los pensamientos que había tenido anteriormente sobre su belleza. Ella de verdad que acababa con su paciencia. Una chica como ella, ¿maga? Si claro.

-Oh, y estos, los quiero limpios para mañana

Varios objetos vinieron volando y aterrizaron suavemente al lado del. El los recogió, con curiosidad sobre lo que eran.

Una camisola de encaje, y unas panties que combinaban. Las dos blancos. Qué ropa más exquisita y delicada, pensó Saito, mientras su cara se sonrojaba. Apretó fuertemente la ropa mientras una mezcla de indignación y felicidad lo llenaba.

-Por qué tengo que lavar tu… ¿¡Ropa interior!? ¿¡Lavarlas!? Francamente, ¡estoy alagado y ofendido!


El se incorporó súbitamente, sin siquiera darse cuenta que lo había hecho. Louise estaba halando un gran camisón sobre su cabeza. Con esa luz tenue que estaba siendo arrojada por la lampara, el podía ver los contornos de su figura. Aunque el no podía ningunos otros detalles, no parecía como si ella estuviera avergonzada. Era un poco decepcionante. Era como si su masculinidad estuviese siendo negada.

-¿Quién crees que te va a mantener? ¿Quién piensas que te alimentará? ¿Y de quién exactamente es la habitación donde vas a dormir?

-Emm...

-Eres mi familiar, ¿verdad? Lavar, limpiar y cualquier otra tarea pequeña, es obvio que son tu trabajo.

Saito volvió a ponerse la manta sobre su cabeza otra vez.

Esta chica no tiene esperanza, pensó. No me ve como un hombre en lo absoluto. Quiero irme a casa. Extraño a mi habitación. Extraño a mis padres.

La sensación de nostalgia lo abrumaba.

¿Cuándo podré volver? ¿Es que hay siquiera una manera de volver? Me pregunto si mi familia esta preocupada por mi ahora mismo... Necesito encontrar alguna manera de volver… ¿Qué debo hacer? ¿Debo intentar huir de aquí? ¿Pero, y después que? Quizás deba intentar preguntarle a alguien. Pero según lo que me dijo Louise antes, nadie siquiera sabe que hay otro mundo, así que no hay manera de que me crean.

No, necesito pensar esto racionalmente. De cualquier manera, si me resisto no llegare a ningún lado. No tengo ninguna pista, y aun si puedo escapar de aquí, nada me garantiza que encontrare una manera de volver. Ni siquiera tengo a algún familiar en este mundo. No hay nadie en quien pueda confiar, excepto a una chica presumida llamada Louise.

Creo que no tengo opción. Por ahora, seré su familiar. Por lo menos me dijo que me alimentara. Va a ser duro, ya que no soy nada mas que un familiar para ella. Claro, es un poco arrogante, pero al menos es bastante linda. Supongo que puedo imaginar que acabo de conseguir a una novia. Alguien a quien conocí por el buscador de parejas. Tratarla como si yo viniese de mi país solo para verla. O como si yo viniera como un estudiante extranjero. Es mas, así esta mejor. Si, eso es lo que me imaginare. ¡Hah! Soy así de simple. ¡Es genial!

Bien, pensó Saito. No es como si estuviese abandonado en una isla desierta. Si me deprimo no logro nada.

Yo viviré como su familiar, y en el proceso, buscare una manera de vuelta a casa.

Ahora que su plan estaba hecho, el se sintió con mucho sueño.

Sin importar la situación, la habilidad increíble de Saito para adaptarse a todo siempre lo salvaba. Donde todos hubieran entrado al pánico y se hubiesen desplomado, Saito podía superar cualquier cosa gracias a su forma de ser.

Louise chasqueo sus dedos, y el resplandor de la lampara murió.

¿La lámpara también es mágica? Creo que eso significa que en verdad no hay necesidad de tener electricidad, razonó Saito.

Un manto de oscuridad descendió sobre la habitación.

Del otro lado de la ventana, las dos lunas brillaban misteriosamente.

Sra. Hiraga, su hijo Saito a llegado a un mundo donde los magos existen. Él no podrá asistir al colegio durante algún tiempo, ni podrá estudiar. Por favor perdonenlo.

Y así dio comienzo la vida de Saito como un familiar.